Yo no salgo de fiesta

No me gustan los lugares con mucha gente, intento separarme, si voy a un restaurante que haya espacio entre mi mesa y la de al lado, si voy a la playa que sea cuando se vea la arena el 80%, por lo menos. Sin embargo, reconozco que relacionarme y conocer a gente nueva si me gusta y lo doy todo por ser agradable. Normalmente he trabajado en el departamento de producción en los rodajes, y para quien no sepa a qué me refiero, se les suele definir como los cuidadores del equipo y responsables de conseguir milagros. Ser esa persona me encanta.

No he visto Llueven Vacas de Fran Arráez y por ello me tocó a mi realizar la secuencia que presento a continuación. La he titulado El color de Margarita. El caso es que lo realicé para el taller Otra forma de ver la historia organizado por la Universidad Miguel Hernández de Elche cuyo objetivo era, a través de un guion cedido, volver a rodar la secuencia construyendo un punto de vista y posicionamiento frente a la historia. Y la historia era sobre violencia de género.

Puedes ver la secuencia y seguir leyendo o terminar de leerme y luego verlo, es indiferente aunque ahora voy a explicar por qué la estética elegida y de qué forma apoya mi posicionamiento.

La historia gira en torno a una pareja no tan distante a la que podemos encontrar ahora, un Fernando controlador que le han enseñado que guay significa tener varias mujeres, que una mujer no tiene voz ni voto, que su existencia tiene un fin que es la de servir en casa y pulular por ahí mientras que la suya misma es otro vacío sin sentido: trabajo, amantes, secretos y esperar que todo el mundo piense que es un gran hombre. Margarita es una mujer con inquietudes, le han enseñado a ser dócil, a que ser una buena mujer se basa en estar cuando hace falta y desaparecer o callar cuando toca. Quise construir los personajes al rededor del miedo; el de ella por la dependencia a ser alguien si está con su marido, el de él por mantener todo bajo control.

En la película original no sé qué significado se le da a la lluvia de vacas, yo lo interpreté como un punto de inflexión, un elemento común que mantiene unida a la pareja aunque él sienta la presión constante de que no se le desestabilice su mundo y ella la tensión de ser infravalorada constantemente con maltrato físico y psíquico continuado.

Margarita observará desde fuera cómo todo ocurre, con consciencia sobre la situación, aunque no sepa cómo lidiar con ello.

A partir de aquí te aconsejo que veas la secuencia antes de continuar.

Mi intención, por duro que parezca, era mostrar la realidad que existe entre parejas de estas características, que ella se rinde, decide dejarse llevar, sin él no será nada, con él, es una mujer maltratada, pero es algo. Llegando a mentirle a él y a sí misma. Y a todos los que aún preguntan por qué estas mujeres no denuncian, o por que no se largan, por qué dejan que sus maridos les peguen a ellas o a sus hijos yo les contesto, ¿qué harías tú cuando toda tu vida te han enseñado que tu mayor objetivo en la vida era casarte, vivir por y para un marido y tener hijos? Cuando de pequeñas lo único que nos muestran es esperar al príncipe que aparezca. Es simple, ella sentirá que ha fallado, que no sirve, que no es útil, que es por su culpa.

Llevando todo lo que llevan muchas mujeres aún se mantienen frescas, bonitas y sonrientes. Por que es lo importante en una mujer, su físico, su aspecto. Ser guapa. Han sido educadas por esta sociedad patriarcal a ser así, a aguantar, ser en sus casas: psicólogas, enfermeras, cuidadoras, limpiadoras, cocineras, contables, administrativas, comprensivas, cariñosas (¡eh! pero una fiera en la cama, así es perfecto). Y ante todo, calladas. Como le dijo Úrsula a Ariel, con el físico tenía suficiente, la voz ¿para qué?.

Eso esperarían la manada y los jueces que nos han dictado sentencia. Que seguiríamos aguantando calladas.

Odio el final de El color de Margarita.

Espero que algún día podamos enmendar nuestro error como sociedad. A lo mejor para entonces empiezo a sentirme cómoda rodeada de mucha gente. A lo mejor no, a lo mejor simplemente soy así.

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Autorretrato (“Nadie lo tiene todo”)
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